Si no eliminamos las células muertas nuestra piel se va engrosando e impide el paso de nutrientes cosméticos y la hidratación de la misma. Esto hace que su aspecto sea apagado y desvitalizado.
Es necesario hacerse este tratamiento al menos dos veces al año. Conseguiremos oxigenar la piel y estimular la circulación sanguínea para que su aspecto sea luminoso y saludable.

